Mapfre y Caser abandonan el seguro de los funcionarios

Por Miguel / hace 5 meses / 0 Comentarios ».

Mapfre y Caser (aseguradora de las cajas) se han retirado del seguro que cubre la sanidad de los funcionarios civiles a través de Muface por considerarlo inviable y no rentable, posición que comparte todo el sector de seguros.

Este martes terminó el plazo para que las entidades presentaran ofertas para 2017 y 2018 y las dos entidades no han acudido, pese a estar en el grupo de ocho compañías que actualmente cubre este colectivo, integrado por 1,54 millones de personas. El actual concierto comenzó en 2017, con prorrogas en 2018-2019.

Adeslas es la que más presencia tiene en el concierto, con el 32,65% del total y 502.703 asegurados. Asisa es la segunda, con el 28,59% y 440.125 clientes. Mapfre da servicio actualmente a 117.381 personas, el 7,62% de este colectivo, mientras que Caser tiene el 7,59%, con 116.787 asegurados.

La retitada de estas dos entidades supone que a partir de enero, 234.168 clientes, el 15,21% del total, deberán recolocarse en otra entidad o integrarse en la sanidad pública. La salida de Mapfre y Caser tiene menor impacto para ellas, ya que el peso de esta actividad en su negocio es mucho más reducido que en Adeslas y Asisa, especializadas en salud, con una incidencia del 40% y un 60% respectivamente en sus primas.

DKV Seguros da cobertura en España a 103.520 funcionarios y familiares, el 6,72% del colectivo. A esto suma 6.813 (el 0,44%) asegurados que trabajan en el extranjero. El 15,45% de los funcionarios (237.832) elige la sanidad pública frente a la privada. La retirada de Mapfre y Caser es el último episodio en la disputa que mantienen desde hace años las aseguradoras y Muface sobre el precio de esta cobertura.

En el sector de seguros mantienen que esta retirada es un dato objetivo que avala su postura. El concurso para la cobertura de los próximos dos años fija un aumento medio de la prima del 2,5%, insuficiente para las entidades que reclaman una subida mínima del 20% que, añaden, podría distribuirse en varios años. Un directivo del sector mantiene que a las entidades no le hubiera importado hacer este año un esfuerzo acorde con las dificultades del momento, pero para eso “tendríamos que haber llegado hasta aquí en una situación más saneada”.

El panorama recuerda al vivido en 1990, cuando Sanitas decidió renunciar a Muface por las pérdidas que le generaba. La Adminstración accedió a las peticiones del sector y la prima registró incrementos importantes entre 1990 y 1993, pero desde entonces la situación se ha hecho cada vez más insostenible, apuntan en una entidad.

Exigencias

A la escasez del precio se unen las exigencias incluidas por Muface en el nuevo concurso, que no han gustado a las aseguradoras: aumenta sus requisitos en cuanto a la red asistencial que deben tener las aseguradoras en ciertas localidades. Muface afirma que su objetivo es mejorar el servicio a los funcionarios sin perjudicar a las aseguradoras y que ha realizado un gran esfuerzo en el nuevo concurso. Las aseguradoras afirman que el futuro concierto endurece las sanciones por incumplimientos o deficiencias.

Las cláusulas del concurso fijan un incentivo anual del 3% para las compañías que logren el total cumplimiento de los objetivos marcados por Muface y una penalización también del 3% por fallos. Unespa ya advirtió de la inviabilidad de este seguro y lo argumentó con un informe de PriceWaterhouseCoopers que documentaba esta tesis. La Dirección General de Seguros actuó como árbitro entre las partes y tras pedir datos del negocio a las entidades su actuación se ha quedado en el cajón.

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